Para la historia

Escrito Por: Alejandro Fernández W.   // 2012/09/26   // 1 Comment

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En pocos meses, los dominicanos tendremos la infeliz fortuna de “celebrar” el décimo aniversario del inicio de la crisis bancaria de 2003. Aunque la fecha es controvertida (para algunos empezó en 1992-96, para otros con el destape de mayo de 2003), también es propicia para poner algunos de sus más controvertidos elementos en perspectiva.      Versión impresa pdf

Gracias a un estudio sobre crisis sistémicas bancarias desde el 1970 del Fondo Monetario Internacional, tenemos ahora elementos estadísticos para un debate sosegado, alejado de la cháchara política. El trabajo de Laeven y Valencia (2012) recopila 147 crisis en todo el mundo. Del país solo identifican una (2003) y a nivel de la región establecen 21 brotes sistémicos.

Estos choques son muy costosos para las economías de cualquier nación. El argentino de 1980 costó al fisco 55% del PIB, mientras que la media para países de economías emergentes es 10% y para economías avanzadas es 3.8% del PIB. ¿Qué costó la debacle de 2003? En términos brutos, el FMI lo sitúa en 22.0% del PIB, aunque cinco años después de la crisis esa magnitud se redujo 1.2% (o solo 5.4% del costo total), para un costo neto de 20.8%, por algunas recuperaciones de activos.

Una característica que tiene en común el 50% de los “eventos”, tanto antes como después del 2003, es la existencia de “booms” crediticios. El nuestro no fue caso aparte. Recordemos que en los años previos al destape de 2003, la cartera en dólares de la banca dominicana crecía a un ritmo suicida que superaba el 40% anual (ni hablar de las pérdidas fraudulentas activadas “en la sombra”). La nuestra, al igual que muchas anteriores, vino de la mano de una crisis de confianza en la moneda local. Basta recordar la súbita devaluación de 22% registrada en diciembre de 2002, luego de años de estabilidad cambiaria del 4% (muy parecida, dicho sea de paso, a la actual). En el 56% de los 39 casos de crisis a nivel mundial previa a la nuestra, también se registró una corrida cambiaria.

Se criticó el rescate o salvataje bancario de 2003 (calificándolo de “insólito” y “jamás visto en parte alguna del mundo”), sobre todo porque se utilizaran mecanismos de asistencia de liquidez tan amplios y que se cubrieran pasivos bancarios más allá de los simples depósitos, como era el caso de líneas interbancarias y de crédito con corresponsales. Irónicamente, aunque antes del 2003 estas herramientas sí eran muy utilizadas, a partir de la crisis de 2007 y a la fecha, su aplicación se universalizó. Al igual que aquí entonces, ahora, en el 88% de los casos se han garantizado todos los pasivos y en el 100% de la muestra se inyectaron cuantiosos recursos líquidos a la banca para intentar estabilizarlos. Digo “irónico”, pues fueron expertos del mismo FMI, de los Estados Unidos y Europa, además de muchos economistas y escritores entonces de la oposición criolla, quienes cuestionaron el rescate bancario tan amplio como el dominicano en 2003.

Ningún depositante dominicano perdió sus ahorros por el problema de los bancos sacados a la luz pública en mayo de 2003. Esa medida, tan criticada por algunos y desconocida por tantos (todavía ahora), no era la práctica en aquel entonces. En efecto, los depósitos de 33% de los 39 casos de crisis previas a la nuestra fueron castigados al tener que absorber parte de las pérdidas patrimoniales. En el país no se perdieron depósitos, aunque es innegable que su valor, en términos reales, fue afectado por la inflación. A partir de 2007, cuando se destapó la actual crisis bancaria mundial, 24 de los 25 (96%) países encuestados por el FMI, desde Estados Unidos hasta Dinamarca, hicieron lo mismo.

¿La única excepción a la regla de salvaguardar la integridad de todos los depósitos sin excepción? Islandia. ¿Se salvó esa economía por tomar una medida que aquí tanto se criticó? No. La crisis le costó a ese fisco 44% del PIB y su deuda pública aumentó un 28% del PIB, al mismo tiempo que enfrentaron una devastadora crisis cambiaria. Esta es solo una nota, para la historia.

 


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1 Comentario

  1. Por ARSENIO CASTILLO, 2012/09/27

    Pues parece que aqui se hizo lo correcto. O no?.

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